CARITAS PARROQUIAL

El primer núcleo
de la acción socio-caritativa de la Iglesia es la Parroquia,
por lo tanto también lo es de Caritas.
El Párroco es el Presidente Nato de Caritas. Es el que
preside a la comunidad en la fe, la guía en la santificación
y la acompaña en el ejercicio del servicio a la caridad.
La comisión de Caritas Parroquial esta formada por un grupo
de creyentes fundamentalmente seglares, miembros de la
Comunidad Parroquial, que se sienten llamados a la acción
caritativo-social; quieren comprometerse y trabajar por la
justicia , dando una parte de su tiempo al servicio de los
demás.
Este grupo es y se siente parte de la Comunidad Parroquial y
actúa en su nombre.
La existencia de un grupo de Caritas en la Parroquia es
necesaria e imprescindible. ¿Podemos concebir una Parroquia
sin catequesis o sin celebraciones litúrgicas? La Caritas
Parroquial, aunque no tenga “casos que atender”, siempre
tendrá una Comunidad a la que sensibilizar; situaciones de
pobreza e injusticia para reflexionar y promover acciones y
compromisos; animar la acción solidaria de la Comunidad; ser
despertador de la conciencia social de los creyentes y de la
sociedad en general.
En nuestra Diócesis, Caritas esta en todas las Parroquias de
Ciudades y Pueblos importantes. Normalmente tienen un
Director, un Secretario, un Tesorero y algunos vocales.
Todos forman un equipo y colaboran en los fines
socio-caritativo de la Parroquia. Pero también hay
Parroquias muy pequeñas en las que solamente una ó dos
personas colaboran en la obtención de estos fines, incluso
en algunos casos es el mismo Párroco quien asume esta
misión.
El conjunto de todas y cada una de las Caritas Parroquiales
forman la Caritas Diocesana.
La principal acción que desarrollan las Caritas Parroquiales
en la Diócesis es la asistencial, seguida por la labor de
educación y formación, por la sensibilización de la
comunidad o por descubrir los problemas de marginación
social.
(extraído de la página web de nuestra diócesis,
www.diocesisdejerez.org)

San Francisco dando su manto a un pobre. Giotto. Asís.
¿Qué es CÁRITAS?
La palabra CARITAS, latina, proviene del griego “CARUS” y
significa “Caridad”, "lo que más vale", o sea, el Amor, y es
el Amor el que nos mueve a DAR, a ejercer propiamente la
Caridad, que es un Amor auténtico, cristiano, no puro
sentimentalismo.
Comunicar los bienes significa “compartir lo que se posee”,
a partir de las dimensiones de la Caridad: Asistencia,
Promocional y Liberadora-Transformadora.
Los orígenes de CÁRITAS se remontan al inicio mismo del
cristianismo, cuando Jesús instaba el amor al prójimo como a
sí mismo y a poner en común (para todos) lo que se poseía.
Muy cerca de nuestro tiempo, surgieron en Alemania (en la 1ª
y 2ª Guerra Mundial) manifestaciones y acciones organizadas
para auxiliar a otros en sus problemas como respuesta a las
emergencias que se vivían por la guerra. Después de la 2ª,
estas acciones pasaron a constituir un Organismo Oficial de
la caridad de la Iglesia Católica, llamado CÁRITAS en el año
1950. Desde entonces, la Sede Internacional se encuentra en
Roma.
En la actualidad se ha extendido por todo el mundo y se
encuentra presente en 150 países. En cada parroquia existe
CÁRITAS PARROQUIAL para atender, en nombre de la Comunidad
Cristiana, los problemas y necesidades de sus miembros.
Desarrollan también programas de promoción.
(extraído de
http://www.madreadmirable.com.ar/documentos/Caritas02.htm)
Cáritas parroquial necesita: ropa en buen estado,
alimentos no perecederos, zapatillas, juguetes y material
escolares. Otra forma de colaborar, es con dinero en
efectivo.
¡AYÚDANOS A AYUDAR!
UNA SONRISA
Una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón,
conserva nuestro buen humor,
guarda nuestra alma en paz,
vigoriza la salud,
embellece nuestro rostro
e inspira buenas obras.
Sonriamos a los rostros tristes,
tímidos, enfermos, conocidos,
familiares y amigos.
Sonriámosle a Dios con la aceptación
de todo lo que El nos envié y
tendremos el merito de poseer
la mirada radiante de su rostro
con su amor por toda la eternidad.
Las palabras de Cristo son muy claras,
pero debemos entenderlas como una
realidad viviente, tal como El las propuso.
Cuando El habla de hambre,
no habla solamente del hambre de pan,
sino hambre de amor, hambre de ser
comprendido, de ser querido.
El experimentó lo que es ser rechazado porque
vino entre los suyos y los suyos no lo quisieron.
Y El conoció lo que es estar solo,
abandonado, y no tener a nadie suyo.
Esta hambre de hoy, que esta rompiendo vidas en todo el
mundo destruyendo
hogares y naciones, habla de no tener hogar, no solamente un
cuarto con
techo, pero el anhelo de ser aceptado, de ser tratado con
compasión, y que
alguien abra nuestro corazón para recibir al que se sienta
abandonado.
-Madre Teresa, M.C.
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