Recogida de Fondos
Como todos sabéis, estamos recogiendo fondos
para la construcción de nuestro templo
parroquial. Si quieres colaborar, ponte en
contacto con nosotros o haz un ingreso en la
cuenta de nuestra parroquia:
20711192280152851045
Tenemos ya los planos del proyecto de
nuestra parroquia.
PARROQUIA
DE SAN JUAN GRANDE Y NUESTRA SEÑORA DE LA
CANDELARIA.
Calle Arquitecto Hernández Rubio, S/N.
Puertas del Sur.
11408 Jerez
de la Frontera
Teléfonos:
610751638
Oración de la semana
Indícame tus camino,
Señor; enséñame tus sendas. Que en mi vida
se abran caminos de paz y bien, caminos de
justicia y libertad. Señor, guarda mi vida y
líbrame de mí mismo. Señor, que salga de mi
concha y vaya hacia ti, y que no quede
defraudado de haberme confiado a ti.
Indícame tus caminos, Señor, tú que eres el
Camino. Hazme andar por el sendero de la
verdad, tú que eres la Verdad del hombre.
Despierta en mí el manantial de la vida, tú
que eres la Vida de cuanto existe.
PASTORAL
V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Ciclo B
5 de febrero de 2012
Las lecturas del domingo:
Primera lectura: Job 7, 1-4.6-7
Mis días se consumen sin esperanza.
Sal 146.
Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados.
Segunda lectura: Primera Carta a los Corintios 9, 16-19. 22-23
¡Ay de mi si no anuncio el Evangelio!
Evangelio: San Marcos 1, 29-39
Curó a muchos enfermos de diversos males
Y acercándose a aquella, que estaba enferma... Ella misma no pudo levantarse, pues yacía en el lecho, y no pudo, por tanto, salirle al encuentro al que venía. Más, este médico misericordioso acude él mismo junto al lecho; el que había llevado sobre sus hombros a la ovejita enferma, él mismo va junto al lecho. «Y acercándose... » Encima se acerca, y lo hace además para curarla. «Y acercándose... » Fíjate en lo que dice. Es como decir: hubieras debido salirme al encuentro, llegarte a la puerta, y recibirme, para que tu salud no fuera sólo obra de mi misericordia, sino también de tu voluntad. Pero, ya que te encuentras oprimida por la magnitud de las fiebres y no puedes levantarte, yo mismo vengo. Y acercándose, la levantó. Ya que ella misma no podía levantarse, es tomada por el Señor. Y la levantó, tomándola de la mano. La tomó precisamente de la mano. También Pedro, cuando peligraba en el mar y se hundía, fue cogido de la mano y levantado. «Y la levantó tomándola de la mano». Con su mano tomó el Señor la mano de ella. ¡Oh feliz amistad, oh hermosa caricia! La levantó tomándola de la mano: con su mano sanó la mano de ella. Cogió su mano como un médico, le tomó el pulso, comprobó la magnitud de las fiebres, él mismo, que es médico y medicina al mismo tiempo. La toca Jesús y huye la fiebre. Que toque también nuestra mano, para que sean purificadas nuestras obras, que entre en nuestra casa: levantémonos por fin del lecho, no permanezcamos tumbados. Está Jesús de pie ante nuestro lecho, ¿y nosotros yacemos? Levantémonos y estemos de pie: es para nosotros una vergüenza que estemos acostados ante Jesús.
Alguien podrá decir: ¿dónde está Jesús? Jesús está ahora aquí. «En medio de vosotros—dice el Evangelio—está uno a quien no conocéis». «El reino de Dios está entre vosotros». Creamos y veamos que Jesús está presente. Si no podemos tocar su mano, postrémonos a sus pies. Si no podemos llegar a su cabeza, al menos lavemos sus pies con nuestras lágrimas. Nuestra penitencia es ungüento del Salvador. Mira cuán grande es su misericordia. Nuestros pecados huelen, son podredumbre y, sin embargo, si hacemos penitencia por los pecados, si los lloramos, nuestros pútridos pecados se convierten en ungüento del Señor. Pidamos, por tanto, al Señor que nos tome de la mano.
San Jerónimo (347-420), presbítero, Doctor de la Iglesia
Comentario al evangelio de Marcos
Ideas importantes de la lectura
Marcos presenta a la suegra de Pedro como una verdadera discípula: ha sido llamada por Jesús a servir.
Jesús continuaba predicando en todo lugar con la esperanza de que sus seguidores aceptaran su sufrimiento al igual que sus milagros.
Jesús no quiere que le sigan sólo por su poder de sanación.
Vivamos
este día a lo largo de la semana:
1.- ¿Soy cristiano solamente cuando todo me va bien, o estoy dispuesto a seguir a Jesús también en los momentos duros y difíciles?
2.- ¿Creo en Jesús tanto en los momentos de
sufrimiento como en los momentos alegres?
3.- ¿Qué es lo que más me atrae de la persona de Jesús? ¿Qué me motiva a seguirlo?