Recogida de Fondos
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nuestra parroquia.
PARROQUIA
DE SAN JUAN GRANDE Y NUESTRA SEÑORA DE LA
CANDELARIA.
Calle Arquitecto Hernández Rubio, S/N.
Puertas del Sur.
11408 Jerez
de la Frontera
Teléfonos:
610751638
956323952
Oración de la semana
«Señor, Tú que tuviste misericordia, te pido, que me des un corazón sencillo y humilde, que sepa reconocer mi pecado y tenga el valor de pedir perdón, siendo capaz de dejar todo lo que me aleja de ti. Dame la gracia de tu Espíritu Santo para tener de ti, tu perdón. Amen»
PASTORAL
Sede provisional en UPACE, en Avd. Puertas
del Sur
Sábados y Vísperas 20:00
Domingos 11:00
Casa Club del complejo Sherry Golf
Domingos 13:00
DOMINGO XVI T.O.
18 de julio DE
2010
Lecturas del domingo:
Primera lectura Génesis 18, 1-10
Señor, no pases de largo junto a tu siervo.
Salmo 14
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
Segunda lectura:
Colosenses 1, 24-28
El
misterio escondido desde siglos, revelado ahora a los santos
Evangelio:
Lucas 10, 38-42
Marta
lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor.
En el relato evangélico de este domingo nos presenta a Jesús, camino de Jerusalén, haciendo una parada en casa de Marta y María, una familia, dos hermanas que acogen a Jesús en sus vidas. En un mundo en lo que prima el egoísmo, en la que no se facilita la comunicación entre las personas, la actitud de las dos hermanas nos dan una lección de hospitalidad, nos invitan tener un corazón acogedor con los demás, por medio del interés, la atención, una palabra amiga... Pero además de la hospitalidad, el evangelio de este domingo nos presenta dos realidades importantes. En la vida cristiana, se corre el peligro de enfrentar estas dos realidades complementarias y necesarias: La escucha de la palabra de Dios y el servicio a los hermanos. Tenemos que saber que Marta y María no son figuras excluyentes. Marta, la trabajadora, que suspira porque la ayuden. María, escucha al Maestro. No hay que menospreciar la figura de Marta, al contrario, tenemos que elogiarla porque pocas son las personas que se dedican a servir a los demás. Menos aún tenemos que comparar la actitud de ambas hermanas. Se trata de saber estar con Jesús y saber hacer las cosas en su momento. Hay que colocar los quehaceres temporales en sus sitio y contemplar la dulzura del Señor. Es en esto en lo que se hace énfasis en el evangelio de hoy, la actitud de escuchar a Jesús, la capacidad de escucha de la palabra de Dios. Dios, el Señor, pasa a nuestro lado, por nuestra vida y tenemos que acostumbrarnos a escucharle, acogerle. Tenemos que estar atentos a su presencia para acogerlo, escucharle y servirle. Dios y su palabra son los que dan sentido y nos hacen comprender la trascendencia de escuchar la palabra y vivirla. Todo es importante, pero decisivo solo es Dios. Es importante saber definir prioridades. Muchas veces dejamos lo mas importante por fuera de nuestra vida. Este equilibrio entre vida interior y exterior, entre el trabajo y la oración, ha sido expresado de maneras distintas por dos grandes maestros: San Benito, "ORA ET LABORA", oración y trabajo; San Ignacio de Loyola "Contemplativos en la acción".
Ideas importantes de la lectura
Este
texto es la oportunidad para que el
Señor nos haga ver aquello que es
esencial y fundamental tanto en la vida
de fe como personal.
La
actitud de las dos hermanas son dos
disposiciones diferentes, aunque con el
mismo cometido, como es servir al Señor,
aunque con maneras de actuar diferentes.
Aunque uno podría decir que ambas cosas son necesarias y complementarias, vemos que la queja de Marta, pidiendo que su hermana la ayudara, llevó a que el Señor elogiara la actitud de María y ahí nos dejara una de las enseñanzas que más significativas, como ser cuando nos dice: “…pocas cosas son necesarias, o más bien, una sola cosa es necesaria…”
Vivamos
este día a lo largo de la semana:
1.- ¿Tenemos un espíritu acogedor, hospitalario?
2.- En medio de este mundo nuestro, ¿escuchamos una llamada a la intimidad, al silencio, a la amistad?
3.- Dios quiere visitar mi casa, mi vida, mi mente, ¿estoy preparado?
4.- ¿Por qué cosa realmente me inquieto?
5.- Nuestra acción debe fundamentarse en el encuentro con el Señor. ¿En que espacios y tiempos me encuentro con el Señor?¿Estoy atento a su Palabra?¿Me alimento de ella?¿Está Dios presente, incluso en estas fechas veraniegas, todos los días de mi vida, no solo el domingo?
Fíjate bien: En muchas cosas estás ocupada, pero una sola es necesaria. María ha escogido la mejor parte (Lc 10,41-42). No es la tuya mala, pero la suya es mejor. ¿Por qué es mejor? Porque tú andas preocupada en muchas cosas, ella sólo en una. Se da ventaja a la unidad sobre la multiplicidad; la unidad no proviene de la multiplicidad y la multiplicidad proviene de la unidad. Las hechuras son múltiples, el Hacedor es único.
COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
En su predicación, Jesús enseña a los hombres a no dejarse dominar por el trabajo. Deben, ante todo, preocuparse por su alma; ganar el mundo entero no es el objetivo de su vida (cf. Mc 8,36). Los tesoros de la tierra se consumen, mientras los del cielo son imperecederos: a estos debe apegar el hombre su corazón (cf. Mt 6,19-21). El trabajo no debe afanar (cf. Mt 6,25.31.34): el hombre preocupado y agitado por muchas cosas, corre el peligro de descuidar el Reino de Dios y su justicia (cf. Mt 6,33), del que tiene verdadera necesidad; todo lo demás, incluido el trabajo, encuentra su lugar, su sentido y su valor, sólo si está orientado a la única cosa necesaria, que no se le arrebatará jamás (cf. Lc 10,40-42).
Juan Pablo II, ÁNGELUS Castelgandolfo, domingo 18 de julio de 2004
En este domingo, la liturgia vuelve a proponer a nuestra meditación el episodio evangélico de la visita de Jesús a la casa de Marta y María (cf. Lc 10, 38-42). Mientras Marta se afana en los quehaceres domésticos, María está sentada a los pies del Maestro y escucha su palabra. Cristo afirma que María "ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán" (Lc 10, 42). Escuchar la palabra de Dios es lo más importante en nuestra vida. 2. Cristo está siempre en medio de nosotros y desea hablar a nuestro corazón. Podemos escucharlo meditando con fe en la sagrada Escritura, recogiéndonos en oración privada y comunitaria, y permaneciendo en silencio ante el sagrario, desde el cual él nos habla de su amor. Especialmente el domingo, los cristianos están llamados a encontrar y a escuchar al Señor. Esto sucede del modo más pleno mediante la participación en la santa misa, en la que Cristo prepara para los fieles la mesa de la Palabra y del Pan de vida. Pero también otros momentos de oración y reflexión, de descanso y fraternidad pueden ser muy útiles para santificar el día del Señor. 3. Cuando, por la acción del Espíritu Santo, Dios habita en el corazón del creyente, resulta más fácil servir a los hermanos. Así ocurrió de modo singular y perfecto con María santísima. A ella le encomendamos este tiempo de vacaciones, a fin de que se valore como tiempo propicio para redescubrir el primado de la vida interior.