Recogida de Fondos
Como todos sabéis, estamos recogiendo fondos
para la construcción de nuestro templo
parroquial. Si quieres colaborar, ponte en
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cuenta de nuestra parroquia:
Parroquia San Juan Grande
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Tenemos ya los planos del proyecto de
nuestra parroquia.
Sede
provisional de UPACE, en Avda Puertas del
Sur
Sábados Invierno 19:00
Sábados Verano 20:00 Domingos y días de precepto 11:00
Casa Club del complejo Sherry Golf
Domingos y días de precepto 13:00
Contacto
PARROQUIA DE SAN JUAN GRANDE Y NUESTRA
SEÑORA DE LA CANDELARIA.
Calle
Arquitecto Hernández Rubio, S/N. Puertas del
Sur.
11408 Jerez
de la Frontera
Teléfonos:
610751638
956323952
Oración
Señor Jesús, Tú que me invitas a seguirte, para aprender de ti a amar a Dios sobre todas las cosas, y así actualizar su reinado de amor, amando y sirviendo como Tú lo has hecho, te pido que al escuchar tu invitación, al darme cuenta lo que me pides, que pueda ser generoso con mi vida, dándote totalmente lo que soy, asumiendo tu manera de ser y actuar dando testimonio de ti con todo lo que soy y con todo lo que hago. Amén.
Señor, Tú que tuviste misericordia, te pido, que me des un corazón sencillo y humilde, que sepa reconocer mi pecado y tenga el valor de pedir perdón, siendo capaz de dejar todo lo que me aleja de ti. Dame la gracia de tu Espíritu Santo para tener de ti, tu perdón. Amen.
Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y
gran convicción, a partir de la experiencia de una larga
vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No
tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo.
Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid
de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la
verdadera vida. Amén.
SANTA MISA IMPOSICIÓN DEL PALIO Y ENTREGA DEL ANILLO DEL PESCADOR EN EL SOLEMNE INICIO DEL MINISTERIO PETRINO DEL OBISPO DE ROMA HOMILÍA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
MENSAJE DEL SANTO PADRE
A LOS JÓVENES DEL MUNDO CON OCASIÓN
DE LA XIV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2009
Cuando se encontraba en medio de dificultades y pruebas de distinto tipo, Pablo escribía a su fiel discípulo Timoteo: «Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10). ¿Cómo había nacido en él esta esperanza? Para responder a esta pregunta hemos de partir de su encuentro con Jesús resucitado en el camino de Damasco. En aquel momento, Pablo era un joven como vosotros, de unos veinte o veinticinco años, observante de la ley de Moisés y decidido a combatir con todos los medios a quienes él consideraba enemigos de Dios (cf. Hch 9,1). Mientras iba a Damasco para arrestar a los seguidores de Cristo, una luz misteriosa lo deslumbró y sintió que alguien lo llamaba por su nombre: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Cayendo a tierra, preguntó: «¿Quién eres, Señor?». Y aquella voz respondió: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (cf. Hch 9,3-5). Después de aquel encuentro, la vida de Pablo cambió radicalmente: recibió el bautismo y se convirtió en apóstol del Evangelio. En el camino de Damasco fue transformado interiormente por el Amor divino que había encontrado en la persona de Jesucristo. Un día llegará a escribir: «Mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí» (Ga 2,20). De perseguidor se transformó en testigo y misionero; fundó comunidades cristianas en Asia Menor y en Grecia, recorriendo miles de kilómetros y afrontando todo tipo de vicisitudes, hasta el martirio en Roma. Todo por amor a Cristo.
La gran esperanza está en Cristo
Para Pablo, la esperanza no es sólo un ideal o un sentimiento, sino una persona viva: Jesucristo, el Hijo de Dios. Impregnado en lo más profundo por esta certeza, podrá decir a Timoteo: «Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10). El «Dios vivo» es Cristo resucitado y presente en el mundo. Él es la verdadera esperanza: Cristo que vive con nosotros y en nosotros y que nos llama a participar de su misma vida eterna. Si no estamos solos, si Él está con nosotros, es más, si Él es nuestro presente y nuestro futuro, ¿por qué temer? La esperanza del cristiano consiste por tanto en aspirar «al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo».
MENSAJE DEL SANTO PADRE
Benedicto XVI a los jóvenes
En la fiesta de acogida de los jóvenes en el embarcadero del Poller Rheinwiesen, en Colonia. XX Jornada Mundial de la Juventud 2005
"Es una dicha encontrarme con vosotros aquí, en Colonia, a
orillas del Rhin. Habéis venido desde varias partes de
Alemania, de Europa, del mundo, haciéndoos peregrinos tras
los Magos de Oriente. Siguiendo sus huellas, queréis
descubrir a Jesús. Habéis aceptado emprender el camino para
llegar también vosotros a contemplar, personal y
comunitariamente, el rostro de Dios manifestado en el niño
acostado en el pesebre. Como vosotros, también yo me he
puesto en camino para, con vosotros, arrodillarme ante la
blanca Hostia consagrada, en la que los ojos de la fe
reconocen la presencia real del Salvador del mundo. Todos
juntos seguiremos meditando sobre el tema de esta Jornada
Mundial del Juventud: «Venimos a adorarlo» (Mt 2,2). (...)
Alguno de vosotros podría tal vez identificarse con la
descripción que Edith Stein hizo de su propia adolescencia,
ella, que vivió después en el Carmelo de Colonia: «Había
perdido conscientemente y deliberadamente la costumbre de
rezar». Durante estos días podréis recobrar la experiencia
vibrante de la oración como diálogo con Dios, del que
sabemos que nos ama y al que, a la vez, queremos amar.
Quisiera decir a todos insistentemente: abrid vuestro
corazón a Dios, dejad sorprenderos por Cristo. Dadle el
«derecho a hablaros» durante estos días. Abrid las puertas
de vuestra libertad a su amor misericordioso. Presentad
vuestras alegrías y vuestras penas a Cristo, dejando que Él
ilumine con su luz vuestra mente y acaricie con su gracia
vuestro corazón. En estos días benditos de alegría y deseo
de compartir, haced la experiencia liberadora de la Iglesia
como lugar de la misericordia y de la ternura de Dios para
con los hombres. En la Iglesia y mediante la Iglesia
llegaréis a Cristo que os espera."
Benedicto: ¡Jóvenes No se conformen con la oferta del mundo!!
Benedicto XVI con los jóvenes
Juan Pablo II y los jóvenes
Testimonio de Su Santidad Juan Pablo II
Juan Pablo II y los jóvenes
ENCUENTRO CON LOS JÓVENES Cuatro Vientos
Madrid 3 de mayo de 2003
"Queridos jóvenes, en
vuestra existencia ha de brillar la
gracia de Dios, la misma que
resplandeció en María, la llena de
gracia. [...] María, además de ser la Madre cercana, discreta y comprensiva, es la mejor Maestra para llegar al conocimiento de la verdad a través de la contemplación. El drama de la cultura actual es la falta de interioridad, la ausencia de contemplación. Sin interioridad la cultura carece de entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma.¿De qué es capaz la humanidad sin interioridad? Lamentablemente, conocemos muy bien la respuesta. Cuando falta el espíritu contemplativo no se defiende la vida y se degenera todo lo humano. Sin interioridad el hombre moderno pone en peligro su misma integridad.
Queridos jóvenes, os invito a formar parte de la “Escuela de la Virgen María”. Ella es modelo insuperable de contemplación y ejemplo admirable de interioridad fecunda, gozosa y enriquecedora. Ella os enseñará a no separar nunca la acción de la contemplación, así contribuiréis mejor a hacer realidad un gran sueño: el nacimiento de la nueva Europa del espíritu. Una Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra; una Europa consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, decidida a aunar sus esfuerzos y su creatividad al servicio de la paz y de la solidaridad entre los pueblos."
Página
web
de un grupo de seminaristas donde
puedes descargarte programas multimedia
gratuitos con textos eclesiales públicos
(Catecismo de la Iglesia Católica, Nuevo Testamento en Griego, Documentos del Concilio Vaticano II, Base de Datos de las encíclicas de Juan Pablo II, Ven y Sígueme - CD Vocacional),
por medio de descarga directa o por
medio de programas P2P.